La Cámara Argentina Fintech reafirma que el país necesita con urgencia una modernización laboral profunda, alineada con la realidad productiva y tecnológica del siglo XXI. Sin embargo, resulta contradictorio que, en ese mismo proceso, se haya excluido del debate un artículo que efectivamente introducía mayor libertad y competencia: la libre elección del canal de acreditación salarial.
Según un informe reciente de Isonomía, 9 de cada 10 argentinos considera que debería poder elegir dónde cobrar su sueldo. Entre los jóvenes, 8 de cada diez cree que hacerlo en billeteras virtuales sería más práctico y 7 de cada 10 las percibe como una opción más segura. Además, el 64% de los trabajadores en relación de dependencia no eligió el banco donde hoy cobra su salario. La sociedad ya tomó una decisión.
La propuesta excluida ampliaba alternativas. Las billeteras virtuales operan dentro de un marco supervisado por el Banco Central, con normas de prevención de lavado, ciberseguridad, identificación de clientes y trazabilidad de operaciones. No hay vacío normativo ni informalidad. Hay competencia y un sistema plenamente integrado.
Sostener la obligatoriedad bancaria en el cobro de salarios no responde a una necesidad técnica ni a la estabilidad del sistema. Responde a la preservación de un esquema que asegura a las entidades financieras tradicionales la administración de millones de cuentas sueldo.
La libertad de elegir dónde cobrar el salario no debilita al sistema financiero: lo obliga a competir por el cliente.
Ampliar opciones es ampliar derechos. Postergar esta discusión no elimina el problema de fondo: la normativa vigente ya no refleja cómo los argentinos usan su dinero ni qué modelo de libertad económica esperan.
Desde la Cámara Argentina Fintech vamos a seguir impulsando este debate en la Cámara de Diputados y trabajando para que el artículo vuelva a ser incluido en la discusión legislativa. Estamos convencidos de que reconocer el derecho de los trabajadores a elegir no es una concesión sectorial, sino una actualización imprescindible que fortalece el espíritu de la reforma laboral y la modernización que la Argentina necesita.
El salario pertenece al trabajador. La decisión sobre dónde cobrarlo también debería pertenecerle.